8 de agosto de 2022

Puntos Cigadrillos: crecen los convenios para recolección y tratamiento de colillas

Diseñados por alumnos de la carrera de Arquitectura de la Universidad de Rosario, los contenedores de desechos que luego serán convertidos en materiales para la construcción se multiplican en espacios públicos y privados.

Con el fin de llevar a la agenda pública la problemática de la contaminación a través de las colillas, un equipo de estudiantes de la Universidad Nacional de Rosario (UNR) intensificó la firma de convenios con municipios, comercios, empresas y otras casas de estudios superiores santafesinos para la colocación de “Puntos Cigadrillos”, unos dispositivos que permiten recolectar los desechos provenientes de los cigarrillos que luego se convertirán en placas para la construcción.

Tras donar los primeros “cigadrillos” a distintas facultades de la UNR, el equipo notó como los cestos se llenaban a los 40 días, cuando la estimación inicial era de 60. “Eso demuestra que el cambio de hábito y la concientización que buscamos generar funciona, ya que hablamos de miles de colillas que ahora no van a parar al río o a las veredas”, afirmó Luján Fischer, integrante del proyecto, en diálogo con el Suplemento Universidad.

Esos cestos, adquiridos en primera instancia por las sedes rosarinas de la Universidad Tecnológica Nacional y la Universidad del Salvador, comercios y empresas, comenzaron a llegar a otras zonas de la provincia. “Firmamos convenios para abordar el Programa de Concientización y Recolección en busca de posicionarnos como los tratadores de este residuo. Dentro de los municipios de la región con los que ya hemos llegado a un acuerdo se encuentran Armstrong, Wheelwright y Venado Tuerto”, reveló Fischer. Además, subrayó el trabajo conjunto realizado con autoridades del club Rosario Central para la instalación en la denominada “Playa Canalla”, ubicada sobre el río Paraná.

Los emprendedores esperan que las placas estén en el mercado a principios del año próximo. Para ello, es necesaria la recolección de las colillas, y la instalación de los “Puntos Cigadrillos” es fundamental. “Es un dispositivo llamativo, de color amarillo, de un metro de alto y 16 centímetros de diámetro, que cuenta con un cenicero móvil en la parte superior y permite almacenar entre 15 mil y 18 mil colillas”, detalló.

“Cada colilla contamina alrededor de 50 a 70 litros de agua y tiene entre 7 y 8 mil sustancias tóxicas”, alertó. A partir de esos datos, consideró “vital” abordar “como corresponde” el tratamiento y saneamiento de residuos “tan nocivos para el planeta”.

El proyecto nació en 2017 cuando alumnos de la carrera de Arquitectura que solían participar de jornadas vinculadas al intercambio de residuos secos –vidrio, cartón, papel– por productos orgánicos notaron la enorme cantidad de colillas de cigarrillos que se encontraban desparramadas por las calles de Rosario.

“Era algo que nos llamaba mucho la atención, y cuando indagamos sobre su estructura supimos que están compuestas de celulosa, uno de los materiales aislantes que se utilizan para la construcción”, explicó la licenciada en Diseño de Interiores. Y así, nació el concepto de “cigadrillo”.

A partir de allí, comenzaron a desarrollar dos tipos de placas: unas aislantes y otras multiuso. El proceso se inicia con el saneamiento de las colillas, que quedan con una consistencia similar a la de un algodón tras ser neutralizados los tóxicos que contienen; luego, son trituradas y puestas en contacto con otros aditivos en función del tipo de placa que se desee obtener.

“En el caso de las aislantes, una de sus características será la presencia de un material liviano, con mucho aire en su composición. En el caso de una multiuso, la densidad es mucho mayor, y se requiere para su fabricación de unas 950 colillas”, detalló Fischer. El equipo ya se puso en contacto con el Instituto de Mecánica Aplicada y Estructuras (IMAE) y el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) para realizar los diseños y ensayos pertinentes. 

fuente: Pagina12.com.ar