7 de diciembre de 2022

Las plantas de Venado Tuerto y Pergamino que producen electricidad y biofertilizantes con subproductos del clúster semillero

Categoría: Locales Publicado: 28 Agosto 2021

Seed Energy tiene en funcionamiento dos plantas en Venado Tuerto y Pergamino.
Hace tres años, en el corazón de la zona núcleo agrícola se empezó a formar un eslabón fundamental para transformar los clusters de semillas de Venado Tuerto y Pergamino en exponentes de la virtuosa economía circular. Se trata de la empresa Seed Energy, que aprovecha los subproductos de la producción de semillas de maíz para la producción de energía eléctrica y biofertilizantes.
“El primer paso fue presentar dos proyectos en las licitaciones de Renovar 2. Nos las adjudicaron, conseguimos el financiamiento y ya tenemos construidas y en operación dos plantas de biogás”, explica Héctor Tamargo, ingeniero químico con larga trayectoria en empresas del agro y CEO de Seed Energy, en diálogo con Clarín Rural.
En Pergamino, la compañía cuenta con una potencia instalada de 2.4 megavatios y en Venado Tuerto otros 2 megavatios. “El modelo de negocio se basa en tomar todos los desechos de la industria semillera de maíz, por eso la ubicación estratégica de las dos plantas”, detalla Tamargo.
La producción de semillas de maíz genera 100.000 toneladas por año de chala y marlo, una biomasa que hasta hace poco se desaprovechaba por completo y generaba un problema logístico para las empresas, que no tenían bien aceitada su disposición final. Ahora, una buena parte de ese subproducto la pasa a buscar esta nueva empresa para agregarle valor.
“Nosotros tomamos esa materia prima y la transformamos en energía eléctrica y biofertilizante a través de un proceso de fermentación anaeróbica”, explica el ingeniero, y agrega que además de la chala y el marlo, en Pergamino suman guano de las granjas avícolas de la zona y en Venado Tuerto usan glicerol, subproducto de la producción de biodiesel a partir de soja. El único costo que tienen por toda esa materia prima es el del traslado hacia las plantas.
Actualmente las plantas todavía no alcanzaron su máximo potencial productivo, pero estiman que para fin de año ya estarán generando esos 4.4 megavatios entre las dos ciudades, y para eso consumirán aproximadamente el 40 por ciento de las 100.000 toneladas de residuos que genera la industria semillera de maíz.
Pero ya tienen nuevos proyectos adjudicados para construir más biodigestores, duplicar su capacidad de procesamiento y volcar más electricidad a la red pública.
Mientras tanto, el biofertilizante que queda tras la fermentación ya se está empezando a probar en los campos de la zona. “Tiene prácticamente todos los minerales, macro y micro nutrientes que necesita un cultivo: nitrógeno, fósforo, azufre, potasio, de todo, pero en cantidades diluídas. Tenemos proyectos para mejorarlo y concentrarlo, es algo que se puede hacer y está muy probado en Europa”, comenta Tamargo.
Luego explica que los ensayos realizados en cultivos de maíz arrojan buenos resultados, sobre todo en la aplicación en presiembra, pero que realizar la inversión necesaria para avanzar hacia el concentrado del producto será clave para reducir el volumen y facilitar el manejo. “Aprovechando la energía térmica que ya generan nuestras plantas, a partir de un sistema de intercambio de calor podemos evaporar agua y concentrar el producto dos o tres veces”, detalla.
No se trata de proyectos complejos, a la compañía solo le falta obtener el financiamiento para concretar sus planes de expansión, tanto en volumen de electricidad producido como en el desarrollo del abono agrícola, y de esa manera cerrar un círculo sin desperdicio.


Por Lucas Villamil – Clarin Rural

fuente: laguiasemanal.com.ar