5 de diciembre de 2022

Huevos de «gallinas felices»: Un emprendimiento que nació en Arias y quiere conquistar Venado Tuerto

El deseo de una nena de cinco años fue el puntapié inicial para que Noelia Pessolani (34) y Franco Mattalia (34), un matrimonio de médicos veterinarios de Arias, desarrollaran un emprendimiento de avicultura alternativa en medio de la pandemia de coronavirus que en pocos meses logró consolidarse en el mercado local y se proyecta a nivel regional teniendo a Venado Tuerto como prioridad para expandirse.
María Paz, la hija más grande de la pareja, les pidió a sus padres que quería tener gallinas. En un principio, pensaron en “tres o cuatro” para satisfacer la inquietud de la niña y juntar huevos para consumo familiar. Pero cuando empezaron a estudiar dónde tenerlas, dieron con el sistema de producción alternativa de gallinas criadas libres de jaula y todo derivó en un emprendimiento mayor: Doña Pepita, huevos de campo de gallinas libres.
En un año, Doña Pepita continúa con las 150 gallinas que empezaron el emprendimiento, de la línea genética Lohmann.
“El 23 de mayo de 2021 pusieron el primer huevo. Hace un mes que estamos alrededor del 95 por ciento de postura. Recolectamos entre 140 y 146 huevos por día”, detalló Noelia Pessolani a La Voz, y añadió: “Es un número muy bueno para esta época del año. Siempre en invierno, por una cuestión natural, las gallinas ponen menos. Creemos que la producción que tenemos se debe a que las gallinas son ́’jovencitas’ y están en su pico de postura”.

ALIMENTACIÓN
Las gallinas se alimentan con alfalfa y están en lotes al aire libre. En invierno, se rotan cada cuatro días, pero en verano, como la alfalfa crece más rápido, la rotación de las gallinas se hace cada siete días. Por la noche, duermen en una casilla. “Además de la alfalfa, las gallinas comen bichitos que levantan de la tierra y se les da un complemento balanceado en los comederos a base de maíz”, detalló la médica veterinaria.
Esa dieta permite que los huevos que dan tengan valores nutricionales distintos –en comparación con el huevo industrial–, que son ponderados por los clientes que compran el producto en Arias y en Guatimozin, dos localidades cordobesas; y en Venado Tuerto, en el sudeste de Santa Fe.
“El producto que logramos tiene el doble de vitamina E y casi ocho veces más que la vitamina A. Es un huevo que tiene más betacaroteno. Además, tiene más omega 3, menos grasas saturadas y menos colesterol. Esas propiedades surgen de los análisis que están hechos”, explicó Pessolani.
En relación con lo macroscópico, los huevos de Doña Pepita tienen una clara bien consistente. Y la yema, un color amarillo intenso casi naranja. “En las comidas se nota mucho. Eso nos comentan nuestros clientes en las redes”, sostuvo la emprendedora.

ENCUENTRO FAMILIAR
Para Noelia y Franco, llevar adelante este emprendimiento junto con sus dos hijos “es la mejor parte”. Porque no sólo lo comparten como matrimonio y como colegas, sino que en muchas de las actividades del proceso están presentes sus hijos. “Disfrutamos de ir a juntar los huevos. Llevamos el mate, y los niños juegan. Fue un poco la idea de este emprendimiento. Yo dejé algunos de mis otros trabajos como veterinaria para ponerle energía a esto”, se sinceró Pessolani.
Ahora, incluyeron a otro matrimonio joven que vive en el mismo campo donde crían las gallinas para que los ayuden. “Facu controla que no le falte el alimento a las gallinas, y Mili está abocada a la parte de limpieza, clasificación y empaquetado de los huevos”, especificó.

VENTAS Y PROYECCIÓN REGIONAL
La producción de Doña Pepita la venden en dietéticas de Arias y de Guatimozin. El boca a boca y su cuenta en Instagram los ayudaron a que su producto se conozca y los clientes los elijan, una y otra vez. Ahora, pretenden conquistar el mercado de Venado Tuerto.
“Hicimos un análisis de números y costos. Con la producción que tenemos, los números dan. Aunque a futuro queremos sumar otra casilla con más gallinas. Ahí los números mejorarían. Estamos contentos. Nos interesa fidelizar clientes”.
Dentro de los comentarios que reciben a diario, se destacan aquellos que señalan que su emprendimiento cuida el medio ambiente, cuida la tierra y al animal. Otros ponderan el packaging del producto, en el que explican cómo producen el alimento que llega a sus manos.
Tanto Noelia como Franco nunca pensaron en dedicarse a la avicultura alternativa cuando estudiaron juntos en la Universidad Nacional de Río Cuarto (UNRC). Gracias a su hija, el matrimonio aprendió este sistema de producción y se enamoró. “Hoy formamos parte de una red de más de 300 productores, técnicos y profesionales que estamos en sintonía con el bienestar animal y el cuidado del medio ambiente”, detalló Pessolani, quien concluyó: “Damos gracias a que esta forma de producción llegó a nuestras vidas”.

CÓMO CONTACTARSE
Los interesados en conocer más sobre Doña Pepita pueden seguir su cuenta en Instagram. O pueden llamar al teléfono (03462)-15688248.

fuente: laguiasemanal.com.ar